Hace ya un tiempo tuve mi primer encuentro con un ejemplar de esta curiosa raza de orejas impropias y sólo puedo decir que fue una auténtica experiencia, tomando esta palabra en el sentido foucaultiano de aquello a partir de lo cual uno mismo sale transformado.  
Poco después compartía mi vida con uno de estos enanos osados (esto es precisamente lo que significa “hardi nain”)Su osadía, a mi modo de ver, reside en que están afectados de lo que Marx llamaba “falsa conciencia”, lo que les lleva entre otras cosas a interactuar como iguales con perros que les quintuplican en tamaño. Dicho brevemente, se creen más de lo que son, a diferencia de lo que sucedía con el proletariado según el filósofo de El Capital :)